Soy culpable de llevar tres meses sin escribir.
Soy culpable de haberme enamorado
de ti perdidamente.
Soy culpable de disfrutar todos y
cada uno de los momentos que pasamos juntos.
Soy culpable de añorar aquel
viaje a Milán que hicimos en febrero y que espero que sea el primero de muchos.
Soy culpable de quererte tanto
que ya no puedo pensar en nadie más.
Pero tú también eres culpable,
Culpable de hacerme la chica más
feliz del mundo.
Culpable de saber curar las
heridas que otros me hicieron.
Culpable de enterrar a mis
demonios y quererme tal y como soy.
En definitiva, gracias por
hacerme feliz y dejarme quererte.
Pd: Escrito durante la cuarentena
provocada por una pandemia mundial.
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